domingo, 3 de octubre de 2010

Lo que he hecho con mi año (Septiembre 2009 - Septiembre 2010):

El orden de la lista pretende ser el orden en que los leí, aunque dudo que sea exacto.

Los títulos corresponden a los de la ediciones que leí, en el idioma que los leí. Cuando aparece un título en idiomas distintos es porque me los leí a la vez usando el castellano de apoyo o perdí uno y compré el otro.

Solo aparecen aquellos libros de cuentos y poemas que leí enteros, no parcialmente y no aparece ninguna de las novelas que dejé a medias (The Brief Wondrous Life of Oscar Wao porque solo estuvo en mis manos un par de días mientras leía Rayuela y La Sombra del Viento porque vida solo hay una y bastante la desperdicio ya en otras gilipolleces).

R indica libros que ya había leído y he vuelto a leer.

Los nombre entre paréntesis son los de las personas que me regalaron o me pusieron en contacto con el libro.

  1. - Los Detectives Salvajes, Roberto Bolaño
  2. - Rayuela, Julio Cortázar (Paz Lázaro)
  3. - Una Novela Rusa, Emanuelle Carreré (José Luis Martín)
  4. - 2666, Roberto Bolaño
  5. - Paradero Desconocido, Kressman Taylor (Isabel Serrano)
  6. - Alice in Wonderland, Lewis Carrol (Lourdes Hernández)
  7. - Through the Looking Glass, Lewis Carrol
  8. - Easy Riders, Raging Bulls, Peter Biskind (Paz Lázaro)
  9. - Down And Dirty Pictures, Peter Biskind (Paz Lázaro)
  10. - 13,99, Frédéric Beigdeber (María Martín)
  11. - Ébano, Ryszard Kapuscinski (Gonzalo Maldonado) R
  12. - Pégate un Tiro Para Sobrevivir, Chuck Klosterman (Javier Doria)
  13. - Que se Mueran los Feos, Boris Vián (Eloy Azorín)
  14. - La Invención de Morel, Adolfo Bioy Casares (Ángela Cardona)
  15. - El Lector/The Reader, Bernhard Schlink (Jacob Santana)
  16. - La Escopeta de Caza, Yasushi Inoue (Miguel Pemán)
  17. - Otro Día Más Con Vida, Ryszard Kapuscinski
  18. - Habitaciones Separadas, Luis García Montero (Jacob Santana)
  19. - Ficciones, Jorge Luis Borges R
  20. - Moby Dick, Herman Melville
  21. - Blood Meridian/Meridiano de Sangre, Cormac McCarthy (Ruy)
  22. - La Metamorfosis, Franz Kafka con ilustraciones de Scafari (Melania Sendino) R
  23. - Death of a Salesman, Arthur Miller (Karin Rudoka)
  24. - Llamadas Telefónicas, Roberto Bolaño (Ángela Cardona)
  25. - Historias Fantásticas, Adolfo Bioy Casares (Ángela Cardona)
  26. - Invisible, Paul Auster (Ángela Cardona)
  27. - Tratado de Ateología, Michel Onfray (Ángela Cardona)
  28. - The Fight, Norman Mailer (una chica en Barcelona)
  29. - Fear & Loathing in Las Vegas, Hunter S. Thompson
  30. - El Gaucho Insufrible, Roberto Bolaño (Ángela Cardona)
  31. - El "Martín Fierro", Jorge Luis Borges con Margarita Guerrero
  32. - La Noche es Virgen, Jaime Bayly (Ángela Cardona)
  33. - Disgrace, J. M. Coetzee (Rafa/Ángela Cardona)
  34. - Hamlet, William Shakespeare R
  35. - Heart of Darkness, Joseph Conrad
  36. - Timbuktu, Paul auster (Sandra Martín)
  37. - Blade Runner "más humanos que los humanos", Juan José Muñoz García
  38. - Marinero en Tierra, Rafael Alberti
  39. - La Ilíada, Homero
  40. - Things the Grandchildren Should Know, Mark Oliver Everett (Nieves Lázaro)
  41. - La Odisea, Homero
  42. - Humano Demasiado Humano, Friedrich W. Nietzsche
  43. - El Extranjero, Albert Camus
  44. - Cuentos Carnívoros, Bernard Quiriny (María Martín)

lunes, 14 de junio de 2010

De Qué Hablo Cuando Hablo de Vaqueros


En el sur, Juan Dahlmann imagina que muere a cuchillo al batirse en duelo con bandidos en un almacén rural.
Simultáneamente es conducido a la muerte en un sanatorio bonaerense, víctima de las nefastas consecuencias producidas por un golpe en la cabeza sufrido semanas antes en el cotidiano acto de subir las escaleras a su apartamento.
Los hombres, nos guste o no, lo asumamos o no, decidimos la vida que llevamos pero rara vez tenemos la oportunidad de decidir como acabarla.
Qué menos que darnos el placer de soñarla a nuestro antojo.

Es lícito decir que Martín Fierro es la marioneta de unas vicisitudes despiadas, de un destino de tragedia griega con olor a cuero curtido y sudor equino pero es innegable que cada decisión es suya. Cada ocasión de pelea la disputa y desde el momento en que desierta y desde el momento en que mata al hombre también sabe que su muerte está sellada, firmada con su mano y aprobada desde arriba.

José Hernández no se atrevió, o no quiso contarla y tuvo que ser Borges quien le diera el empujón en el fin.
En la pulpería en la que llevaba 7 años rasgueando su guitarra y mirando al horizonte esperando a que vuelva el hombre que mató a su hermano y le venció a payadas, El Negro espera justicia y encuentra fatalidad: el peso de la culpa.
Él ya había separado a Fierro de sus hijos con palabras pero eso entre hombres no vale lo que la sangre así que, cuchillos al sol, se batieron para cerrar un círculo que se había quedado a medias. Es posible que ahora El Negro tenga a uno de ese par de hijos, o a los dos, buscándole pero habría que encontrar a alguien que nos lo cuente.
¿Neuman, tal vez?

Bolaño está claro que no, pero al menos nos dejó a Pereda.
El abogado es más valiente y por tanto más afortunado que el bibliotecario.
No se deja amedrentar, no se queda a esperar la muerte en Buenos Aires y se echa a buscar la vida en la Pampa, allá donde no queda nada, pero viniendo de donde lo han robado todo pues a uno que más le da...
A rodearse de conejos, tender trampas, ensuciarse las manos y fruncir el ceño al sol que se va Héctor.
Para cuando vuelve a la ciudad casi no la reconoce y ésta parece que se le apartara como se aparta uno de un perro sucio o de un niño enfermo.
En la última escena un urbanita valiente, el de turno, envalentonado por la mentira, un machote de farlopa que se viene arriba con dos rayas se hace el cowboy y sale a achantar al gaucho viejo y desgastado, a ponerle en su lugar, que no es ese y Pereda cambia su destino.
El de ambos.
Él no es Dahlmann y tampoco El Negro.
Héctor saca a pasear el cuchillo y hace entender al cocainita que el que no le tiene miedo a la nada no le tiene miedo a la muerte, ni a la suya ni a la de otros y que las consecuencias no son más que una palabra demasiado larga.
De donde viene Pereda los cuchillos son la lengua paterna y tras clavarle el puñal en la pierna al chulo se gira y se va, dejando al tipo sin saber qué ha pasado y preguntándose, rodeado de personas que más bien parecen palomas callejeras, porqué ese pinche gaucho viejo y apestoso no entiende que en la ciudad se habla y se empuja pero no se llega a la pelea, que en las reglas está el no pasar de la pataleta.

Al dejar al tipo sangrando Pereda se gira y su andar lo he leído antes en la pluma de Hernández:

Limpié el facón en los pastos,
desaté mi redomón,
monté despacio y salí
al tranco pa el cañadón.


Bibliografía:

El gaucho Martín Fierro y La vuelta de Martín Fierro, José Hernández, revisada y anotada por M. Lugones, Centurión, 1926
Ficciones, Alianza Editorial, Jorge Luis Borges, 1971
El "Martín Fierro", Jorge Luis Borges con Margarita Guerrero, Alianza Editorial, 1983
El gaucho insufrible, Roberto Bolaño, Anagrama, 2003

lunes, 24 de mayo de 2010

Quién #&ñ% Es Viktor Bout!?

Viktor Bout es un acuario nacido en Dushanbé, RSS de Tayikistán en el año 1967.
O tal vez no.
A lo mejor nació en Asjabad, Turkmenistán, como él mismo dice.
Según sus pasaportes también se le conoce como Vadim S. Aminov, Víktor Anatólievich But, Víktor S. Bulakin y un sinfín de nombres más.
Algún tío con sentido del humor le bautizó como Viktor Butt (Viktor Culo) y Andrew Niccol prefirió el sobrenombre de El Señor De La Guerra al que puso cara Nicolas Cage para su película homónima de 2005.

Viktor Bout es traficante de armas pero, ante todo, es el paradigma de la sociedad del mercado libre.
Ríete de Gekko.


Viktor Bout hace el signo de la victoria al averiguar que se rechaza la solicitud de extradición a EEUU.

Viktor empezó su carrera militar en las fuerzas aéreas rusas, estudió en el Instituto Militar de Lenguas Extranjeras de Moscú, según todo el mundo (menos él) formó parte de la KGB y fue traductor de la fuerzas de paz en Angola a finales de los años 80, diez años después de la revuelta postindependencia.
Paradojicamente es un hombre casado, padre de una hija que mantiene a su familia al margen de los negocios. Alla Bout, su mujer, le ha procurado abogados y le visita en prisión en Tailandia, donde se encuentra, desde 2008, esperando a que se resuelva la apelación de EEUU a la negativa de extradición por parte de la justicia tailandesa, pero nunca ha sido procesada o acusada.

Viktor Bout es el hermano malo de Tony Stark.

Aficionado a la poesía, la filosofía y la lectura en general, Bout se muestra como un tipo amigable, cercano, bonachón y políglota. Antes de perder los 25 kilos que ha menguado en los últimos 2 años este hombre parecía más Peter Griffin que el Mercader de la Muerte.

En sus declaraciones y las de su mujer Viktor es descrito como un hombre inocente al que la fiscalía americana parece haber elegido a dedo como chivo expiatorio de operaciones internacionales de lo más variadas:
Suministro de armas a Uganda, a las FARC en Colombia (razón por la que le detuvieron los agentes morteamericanos en Tailandia y razón también por la que Tailiandia no se lo entrega. Éste país no considera a las FARC un grupo terrorista) e incluso a los talibanes a pesar de ser "amigo" y proveedor de Ahmed Shah Massoud, conocido por luchar contra ellos al frente de la Alianza del Norte en Afganistán.
También vendía armas a Ruanda.
Pudo haber vendido el misil tierra-aire que derribó el avión de Habyarimana, el malogrado líder hutu cuyo asesinato se utilizó para desencadenar el genocidio del 94.
Es un hecho que fletó aviones con soldados franceses que, supuestamente, debían evitar la masacre poco más tarde.
Viktor no se pierde una.
El bazar está abierto para quien lo necesite.
Bout no sufre de partidismo; el ideal político no es un problema para él. Yo diría que lo considera un chiste rentable.
Como responde Adrian Veidt en Watchmen a la pregunta de si cree que el Doctor Mahattan es de derechas "es como si yo le preguntara a usted: qué prefiere, a las a hormigas negras o a las rojas?"

Yo imagino a Bout como un hombre sin sombra, exento de rasgos físicos, características.
Su silueta se confunde con el fondo, es un fantasma con aspecto costumbrista. Como si el vecino que vemos haciendo footing cada mañana y sacando la basura cada noche pudiera estar derramando sangre mientras hace la colada. Un hombre que consigue cambiar a África pescado por armas de fuego que es el equivalente a venderle hielo a un esquimal que paga con mantas calientes.
Pero no se preocupen, él no mata. Su negocio se halla lejos de su hogar y otros se encargan de realizarlo.
No nos mancharemos la mano al estrechar la suya.
Él solo pone la bala. Otros ponen el ojo, el temblor, el dedo que aprieta el gatillo que él hizo llegar al que mata.
Por nuestro lado nosotros, sus vecinos, solo hacemos que se sienta humano.
Porque entre monstruos los monstruos se sienten a gusto.

sábado, 27 de febrero de 2010

De Qué Hablo Cuando Hablo de McCarthy

Abrió un ojo mientras mantenía el otro entreabierto.
Rojos los dos y secos de resaca y humo.
El gato meaba alegremente al otro lado de la cama, mirando al techo con el rabo en alto como quien confirma una teoría o expone un hecho irrefutable.
Su cara era una sonrisa.

Él deslizó la mano despacio por debajo de la almohada; dorso abajo, palma arriba; hasta encontrar el arma y enroscó el índice por el gatillo abrazando el nácar de la empuñadura con los dedos.
Despacio, muy despacio pensaba para sí y la voz en su cabeza sonó ronca.

Costó un poco sacarlo de ahí, levantar el revolver y apuntar sin que el gato notara el cambio de peso y el temblor de su codo equilibrando el arma sobre la cama pero debía estar muy metido en lo suyo.
La orina le empezó a mojar el muslo.
Dejó escapar un eructito silencioso que el gato oyó y giró la cara hacia él.
Sayonara, whiskas.

Un eco sordo y seco; una nubecita de pelo blanco flotando como plumas en una instantánea; un spray de sangre en la pared; un huesecito pequeño y astillado clavado en ella.
Un resumen de lo que fue el gato.
Olor a humo.

Se puso las botas (había dormido con la ropa puesta), abrió el tambor con una coreografía ensayada de muñeca y pulgar, pescó el casquillo y se lo guardó en el pantalón tras cambiarlo por una bala nueva.
Cogió la mochila, se sacudió el sombrero en la pierna y salió cerrando la puerta tras de sí sabiendo que nunca volvería a esa casa.
La policía no tardaría en llegar.
Once y media.
Con un poco de suerte llegaría a tiempo al desayun0.

...

La hermana menor salió del coche apoyándose en la puerta.
Empezó a andar sin mirar atrás, sin esperarla y por la diferencia de edad entre ellas o por las arrugas en la cara de la mayor las confundirías con una madre y una hija.
Corpulenta la más vieja.

Había tres palomas recogiendo migas del suelo con el pico y antes de que la grande llegara a su altura la pequeña pegó un pisotón en la acera, un pisotón pesado y torpe, como queriendo llegar al fondo de todo esto, provocando un terremoto diminuto.
Las palomas se echaron al vuelo más molestas que asustadas.
La rabia de saber que hacen caso a un instinto vano pues si se hubieran quedado la chica no les hubiera hecho nada.

Al ver el resultado y sin dejar de andar, la chica tiró de la cintura de sus pantalones para arriba, colocándoselos en un gesto de orgullo y satisfacción y miró a su hermana para comprobar que lo que había hecho era importante y de su agrado.
Ésta le sonrió, se cogieron del brazo y caminaron.
Unos coches de policía corrieron calle arriba en dirección opuesta.

Cuando volvieran a por el coche ya no lo encontrarían donde lo dejaron.

viernes, 29 de enero de 2010

Miscelánea (1)

  • Terry Richardson no necesita terapéuta.
Linda…my therapist.
(del blog de Terry Richardson)

  • Salinger se ha muerto y ya nadie averiguará de qué se escondía con tanto celo. Su pasado como contraespía en la segunda guerra mundial y su última entrevista en la que compara la publicación no autorizada de su obra con el robo de un abrigo me confunde y da que pensar.
  • 83 años antes, la misma revista, publicaba el obituario de "Henry" Melville, más conocido por su nombre real, Herman y por escribir Moby Dick. Casi nada...
  • No sé si me gusta Melville, solo he leído "Moby Dick"; solo he leído "las partículas elementales" pero sé que me flipa Houellebecq.
  • Leer es un jaleo interminable.
  • No sé si hay poca gente que lee pero hay demasiada gente que escribe.
  • Más leo a Bolaño, más escribo. Me doy cuenta de que eso hará que se revuelva en la tumba y me río. Admiro mucho a Bolaño.
  • Odio a los críticos pero son peor los traductores.
  • Entonces aparece Luis Murillo Fort y en una sola frase me demuestra que soy un bocazas.
  • Sin tener mucho que ver entre si, Viktor Bout y *Bernard Traven son personalidades que me sobrecogen por motivos parecidos.
  • Terry Richardson no necesita terapéuta. Terry Richardson necesita condones.

* B., Bernard, Bruno, etc.